Expulsión
Miguel Ángel pintó esta escena en la Capilla Sixtina. Representa simultáneamente el Pecado Original y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso terrenal, dos momentos que en la narración bíblica se encuentran claramente divididos, mostrando juntos la causa y el efecto. Ambos episodios se hallan separados por el árbol del bien y del mal, en torno al que se enrolla la serpiente que tienta con el fruto prohibido a Eva, quien desobedeciendo a la orden del Señor, lo agarra y se lo come, tras ofrecerlo también a su compañero. En otro lado del recuadro, los progenitores, expulsados por un ángel con la espada desenvainada, se alejan del Paraíso terrenal, adolorados y encorvados por el remordimiento del pecado cometido.
COMENTARIO:
La relación entre arte (actividad y el producto mediante los que el ser humano expresa ideas, emociones o una visión del mundo) y ciencia (conocimiento) es:
figura de Eva aparece en todos ellos como culpable, desobediente y única responsable de la perdida del paraíso.
A lo largo de la historia de la humanidad la creencia en este relato se ha utilizado para justificar las desigualdades y la falta de crédito de las mujeres, culpabilizadas y estigmatizadas por esta narración.
Finalmente, Miguel Ángel representa simultáneamente el Pecado original y la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, destacando que la serpiente posee cabeza humana: la de una mujer, la cual también significa que la envidia ya existía en el mundo.
Sbravo-3a-2009


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